Hoy me he hecho unas lentejas con maíz, pimiento rojo y un poco de cilantro por encima.



Y me las he gozado.



Sin gases.



Sin molestias.



Sin sentirme un globo.



Pero no ha sido casualidad.



Ha sido por una cosa que llevo haciendo tiempo…



Meter legumbres en dosis pequeñas.



Este es el truco.



Si no las comes casi nunca, no empieces con medio bote.



Empieza con un tercio.



Incluso menos.



Y hazlo varias veces por semana.



Poquito.



Frecuente.



Como si entrenaras tu digestión.



Porque eso es lo que estás haciendo.



La mayoría deja las legumbres porque un día se hinchó.



Yo haría lo contrario.



Bajaría dosis.



Y aumentaría frecuencia.



Ese cambio lo cambia todo.



Porque muchas veces no es que las legumbres te sienten mal.



Es que has metido más fibra de la que tu cuerpo tolera de golpe.



Y eso se adapta.



Igual que te adaptas al gym.



Una forma fácil de empezar sería:



Un tercio de lentejas.



Un poco de arroz de guarnición.



2-3 veces por semana.



Dos semanas así.



Y luego subes.



Eso hice yo.



Y por eso hoy me he metido mi plato tranquilo y tan feliz.



Prueba eso si las habías dejado por miedo.



Igual no tenías que quitarlas.



Solo aprender a introducirlas.



Alberto



Pd: muchas veces no sobra quitar alimentos. Falta paciencia para adaptarte a ellos.

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