Verás.



Cuando haces una serie…
debes convertirte en la serie.



Nada más importa en ese momento.



Ni el curro.
Ni lo que dijo tu cuñada.
Ni lo que cenarás esta noche.



Todo eso puede esperar.



Tu única misión ahora es empujar esa maldita barra como si te fuera la vida en ello.



Y esto no va de gritar como si estuvieras en “La Voz” ni de fliparte con los kilos que cargas.
Tampoco de ponerte cara de funeral.



Va de estar presente.



De no hacer las series con el móvil en la mano como si fueras community manager de TikTok.



Porque si de verdad quieres ver cambios…
necesitas estar ahí.



En cuerpo y foco.



Ahora bien, eso no significa que vayas con cara de vinagre por el gym.
Tampoco te da derecho a empujar a nadie con la excusa de que “estás entrenando en serio”.



Ser fuerte no está reñido con ser maja.



Así que sí:



Entrena con ganas, con garra, con intención…



Pero no seas una gilipollas.
Ni dentro ni fuera del gym.



Hazlo por ti.
Y por esa versión tuya que ya se está empezando a notar en el espejo.



Y si no sabes por dónde empezar, o sientes que vas más perdida que un piojo en la feria, dime y vemos cómo lo arreglamos.



—Alberto



Responder

Avatar

or to participate