Hay una pregunta que parece inocente.



Pero jode.



“¿Cuánto llevas entrenando?”



Y tú dudas medio segundo.



Porque no sabes qué responder.



¿Dos años?

¿Tres?

¿Pero contando las veces que lo dejaste?



Porque claro…



Llevas tiempo.



Pero no sientes que se note.



Y ahí hay algo que escuece.



No es el físico.



Es la sensación de que el tiempo no está dando el resultado que debería.



Vas.

Entrenas.

Cumples más o menos.

Pero no te sientes “avanzada”.



Y eso genera una incomodidad rara.



Como si llevaras años estudiando un idioma…

y aún hablaras básico.



No estás frustrada.

Estás decepcionada.



Y no lo dices en voz alta.



Porque parece que quejarse sería admitir que no sabes lo que haces.



Pero déjame decirte algo.



No es el tiempo lo que construye un físico.



Es la intención dentro del tiempo.



Dos años entrenando sin progresión real no son dos años.

Son el mismo mes repetido 24 veces.



Y eso no tiene nada que ver con tu disciplina.



Tiene que ver con dirección.



Porque cuando sabes exactamente qué estás construyendo…



el tiempo empieza a jugar a tu favor.


Si estás hasta el higo ya... escríbeme "higo" y vemos juntos como atajar esto que no puede ser.

— Alberto



Responder

Avatar

or to participate