Hay algo peor que no entrenar.

Entrenar.

Cumplir.

Ir al gym aunque estés cansada.

Hacer tus circuitos.

Intentar comer “mejor”.

Y mirarte al espejo… y verte exactamente igual.

Eso quema.

Eso frustra.

Eso te mete en la cabeza pensamientos peligrosos:

“Será la edad.”

“Será que ya no tengo remedio.”

“Igual es que mi cuerpo ya no responde.”

Pero déjame decirte algo claro.

No estás fallando tú.

Está fallando la estructura.

Porque tú lo estás intentando.

Sacas tiempo de donde no lo tienes.

Sales del trabajo agotada.

Dejas a los niños colocados.

Te plantas en el gym aunque no te apetezca.

Y aún así… nada cambia.

¿Sabes qué suele pasar en estos casos?

Que estás haciendo cosas… pero sin dirección.

No sabes si progresas.

No sabes si estás entrenando con la intensidad correcta.

No sabes si comes demasiado poco.

No sabes si tu rutina tiene sentido para lo que quieres conseguir.

Vas.

Pero sin mapa.

Y eso es agotador mentalmente.

Porque el problema no es el cansancio físico.

Es la sensación de estar perdida.

Cuando no hay un plan claro, tu cuerpo se protege.

No evoluciona.

No cambia.

Se queda donde está.

No porque estés rota.

Sino porque no tiene una razón concreta para transformarse.

Y así puedes tirarte seis meses entrenando…

Para estar exactamente igual que el primer día.

Si ahora mismo sientes que estás ocupada pero no avanzando…

Respóndeme con la palabra ESTANCADA.

Y te cuento cuál es el bloqueo real que veo una y otra vez en mujeres como tú.

No necesitas más ganas.

Necesitas claridad.

Y eso cambia absolutamente todo.

Alberto

Responder

Avatar

or to participate