Hace poco hablé con María, una chica de 35 años, no era alumna era seguidora de mi cuenta de Instagram.
Llevaba meses con dolor de cuello. Sobre todo al conducir y en el curro.
No era un dolor que lo dejara fuera de juego, pero lo tenía ahí. Todo el día.
A veces más, a veces menos. Pero no se iba.
¿Y qué hacía ella?
Todo.
Movilidad por la mañana. Entrenamiento por la tarde. Estiramientos por la noche.
Todos los días.
Y aún así, el dolor seguía ahí.
No porque le faltara disciplina.
Le faltaba orden.
Estaba haciendo demasiado. Y sin un criterio claro. Solo cosas que iba viendo por ahí y que pensaba que podían ayudar.
Me compartió su rutina y me dijo en ciertos ejercicios que le molestaba donde coincidía con lo que esperaba.
Su problema así a “priori” era los ejercicios de empuje,
no se colocaba bien, no ejecutaba bien el ejercicio y eso hacía que incluso tuviese molestias cervicales.
Esto lo vi mediante un vídeo de un press sentada en máquina.
Ahí entendi todo.
…
Le di varias indicaciones y el dolor empezó a desapaerecer por que ella a los días me dijo que se sentía mucho mejor.
No era hacer más, era hacer mejor.
A veces no es cuestión de sumar, sino de afinar.
Si te pasa algo parecido, puedes escribirme, respondiendo este email, y veo tu caso.
Nos leemos,
Un abrazote
Alberto Calzada


