Hay días que no te apetece comer bien.
No es que no sepas lo que tienes que hacer.
Lo sabes de sobra.
Sabes que ese bol de avena con fruta es mejor que las galletas que te miran desde el cajón.
Sabes que te sentaría mejor un plato con proteína que ese picoteo sin sentido que haces de pie en la cocina.
Pero hay días en los que simplemente… no te apetece.
Y ahí no gana la lógica.
Gana el automatismo.
Gana el “total, ya da igual”,
el “hoy estoy cansada”,
el “ya empiezo el lunes”.
Por eso, hoy te dejo esto:
👉 Cuando no te apetezca comer bien…
hazlo igual, pero más fácil.
No cocines.
No inventes.
No te compliques.
Hazte el combo más básico que tengas:
algo que sacie, algo que nutra, algo que no te dé pereza.
Verdura congelada con algo de prote que tengas por casa, algo de pan si te nace y una fruta.
Un yogur con nueces.
Un plato de arroz con lo que pilles.
Y ya.
No hace falta que comas como una influencer.
Solo hace falta que no te abandones.
Porque comer bien no es hacerlo perfecto.
Es tener claro esto:
No comes solo para adelgazar.
Comes para tener energía y tomar mejores decisiones después.
Ahí es donde está el truco.
No te juzgues por lo que te apetece.
Solo aprende a responder de otra forma.
Y mañana será más fácil.
—Alberto


