Anoche salimos a cenar.



Mi novia.
Una amiga suya.
Y yo escuchando.



En un momento salió el tema del entrenamiento.



Ella dijo:



“Ahora estoy haciendo pilates.”
“Y clases grupales.”
“Porque sola en el gym me pierdo.”



Yo no dije nada.



Pero pensé mucho.



Pilates no es el problema.



Las clases grupales tampoco.



El problema es cuando se convierten en tu plan B.



En tu refugio.



En la alternativa cómoda cuando entrenar fuerza de verdad te incomoda.



Porque entrenar fuerza de verdad tiene algo que asusta.



Te enfrenta contigo.



Con lo que levantas.
Con lo que no levantas.
Con si progresas… o no.



En una clase grupal nadie sabe cuánto peso moviste la semana pasada.



Nadie te pregunta si mejoraste 2,5 kg.



Nadie sabe si llevas 8 meses exactamente igual.



Te cansas.



Sudas.



Te vas a casa tranquila.



Pero no necesariamente avanzas.



Y ojo.



No estoy diciendo que pilates esté mal.



Estoy diciendo que muchas veces es la opción 2.



La opción cuando no sabes qué hacer con la barra.



Cuando dudas.



Cuando te da respeto cargar más.



Cuando no quieres enfrentarte a la pregunta incómoda:



“¿Estoy progresando de verdad?”



Si ahora mismo entrenas…



Pero no sabes si avanzas…



Si sientes que vas… pero no construyes…



Entonces igual no necesitas otra clase.



Necesitas dirección.



Necesitas estructura.



Necesitas claridad.



Y eso cambia todo.



Si quieres dejar de jugar en segunda división…



Y empezar a entrenar con intención real…



Aquí empieza:



https://eu.jotform.com/form/241245619310045#preview



Si estás cómoda donde estás, ignora este correo.



Pero si esa frase de “sola me pierdo” te ha tocado un poco…



Entonces sabes que no necesitas más clases.



Necesitas aprender a entrenar de verdad.

Responder

Avatar

or to participate