El fallo más peligroso… es el que parece inofensivo



¿Y si el fallo no está en el entreno?



Ni en las comidas.



Ni en si hoy has hecho 12k pasos o no.



Te cuento:



Hay 3 tipos de fallos que veo a diario.



Y uno de ellos puede estar frenándote sin que te des ni cuenta.



El fallo complejo:

Ese que no sabes ni por dónde te ha venido.

Es una mezcla rara de cansancio mental, cero energía, estrés por los niños, por el curro...

Y claro, petas. No entrenas, comes lo primero que pillas y te sientes aún peor.



El fallo básico:

Ese típico de… “Uy, se me olvidó la comida del tupper” o “Me lié y no fui al gym”.

Cosas tontas, pero que se repiten semana tras semana.

Y que sabes que podrías evitar si te organizas un poco mejor.



Y luego está el fallo inteligente.

El más bonito. El que duele, pero enseña.

Ese día que te pasas con la comida, pero entiendes qué te ha llevado ahí.

Y te haces preguntas que de verdad sirven.



No se trata de no fallar.



Se trata de fallar mejor.



De aprender de cada torta.

De no buscar la perfección, sino el progreso.

Y de entender que, si hoy la has cagado… mañana puedes volver a empezar (pero con más info que ayer).



¿Te ha pasado alguno de estos fallos?

Contéstame y dime cuál es tu “fallo favorito”.



Alberto



P.D. Si quieres que trabajemos juntos para que cada fallo sume y no reste, escríbeme por aquí.

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